ADICTA
Adicta
Una especie de tranquilidad pero mucho mas profunda que parece venir desde tu piel y traspasar todos los muros que cree.
Me hice experta en alejarme, en correr, en lastimar y lastimarme, pero cuando te siento, en un beso, una caricia, una risa, no puedo correr, no quiero hacerlo. Me lleno de paz y me olvido de sostener el escudo que me protegía del dolor.
Antes de una tormenta siempre hay un momento de paz, un tiempo dulce, pero con un gusto amargo al final, porque todo se va a derrumbar, sin embargo cuando logras que esa paz fluya por mi ser no tengo miedo a lo que vendrá después, es más, me olvido que un después existe, porque por ese tiempo que no se si es breve o largo, lo único que existe sos vos y esa hermosa sensación.
En ese momento el mundo se puede caer a pedazos pero si te tengo mi ser esta en paz y no me va a importar, ni el miedo a la muerte podría corromper esa armonía entre tu alma y la mía, como si me dieras la seguridad de que todo se va a romper menos vos y yo, es raro decirlo, así como si de verdad existiera un nosotros, cuando en realidad solo es un momento.
Porque todo termina, te vas, tal vez no porque lo quieras sino porque debas, pero en un segundo ya no estas.
Entonces todo se torna gris pero de una manera pasiva, tenue, es como si fueras una droga, no salís de mi organismo fácilmente, te quedas latente, pero yo como toda adicta te necesito, necesito de esa paz que me das, esos segundos en los que mi mente esta tranquila y no existe ningún dolor. Sos un viaje del cual nunca quiero bajar, pero aún así no lo puedo evitar.
Trato de detenerte, te digo "cinco minutos más" o te beso para evitar que te vayas, pero los cinco minutos aunque logre que se alarguen, pasan, los besos no son eternos, pero lo nuestro mi amor ojalá lo sea porque esta adicta todavía no está lista para dejarte, llena mi alma de tu paz, llena mi ser de fragilidad y si me queres romper esta bien porque aunque te alejes algo de vos, de tu droga, siempre va a estar impregnada en mi alma, al menos en mis recuerdos y todo lo que somos hoy y tal vez no seamos mañana va a seguir acá, acompañando esta alma que salio de sus muros con tu mirada, se volvió frágil con tus risas y olvido el escudo a lado de tu cama.
Micaela Caballero.
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